Las rosas del primer amor. Mis viejos, la primer canción. El primer beso, el primer dolor. El hombre que no quise ser, el August Foster desde donde zarpé hacia países lejanos. Y algo ya estaba ahí casi descubriéndonos, ya respiraba a mi lado y esto fue lo que aprendí y hoy vengo a decírtelo. El mundo cabe en una canción.
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